
Adiós a los edificios eternos
La permanencia es contraria a la existencia, según solía decir el arquitecto Barcelonés Enric Miralles. El artista tenía claro que “cualquier construcción que ha sido capaz de sobrevivir al paso del tiempo solo puede ser una continua transformación”, pero lo más curioso es que parece que el paso de los años quieren darle la razón.
Enric Miralles, quien falleció a los 40 años de edad, justo antes de ser nombrado como el mejor proyectista español de mayor talento, ya nos hacía meditar sobre que la industrialización estaba empezando a cambiar las reglas del juego pero, sobre todo, sus tiempo de construcción.
Bajo las sólidas ideas de Carme Pinós, socia de Miralles, “Ya nadie se plantea una arquitectura permanente”, ya casi ningún arquitecto se plantea construir un edificio sin prefabricados industriales simplemente porque los materiales de toda la vida precisan de más tiempo.
Ahora bien, ¿realmente es la industria la que está cambiado a pasos agigantados la arquitectura, o el la poca durabilidad de nuestros gustos que reina a día de hoy, la que está cambiando nuestra manera de construir?








