Las claves de un jardín sostenible

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¿Qué diferencia a un jardín sostenible de uno convencional?

El diseño de un jardín sostenible intenta crear belleza adaptándose a las condiciones naturales de la zona, sin desperdiciar recursos, previendo el mantenimiento y respetando el entorno, mientras que uno convencional priman la estética y la funcionalidad pero no siempre se planifica el ahorro, ni se tiene en cuenta la adaptación de las plantas al clima o al suelo.

Cabe resaltar también la diferencia entre un jardín sostenible, que tratamos en este artículo, y jardín ecológico, término que habitualmente va unido a la sostenibilidad.

El jardín ecológico es aquel que aprovecha la propia naturaleza para lograr que puedan convivir las especies en armonía sin recurrir a elementos químicos que pudieran atentar contra el suelo y la biodiversidad. Términos como abono natural, control biológico o manejo integrado de plagas conviven en la idea de jardín ecológico, y son conceptos más de proceso y de mantenimiento que de diseño.

Centr??ndonos sólo en los criterios de diseño de un jardín sostenible y no ecológico, tenemos algunas claves  para lograrlo:

1. Máxima adaptación al clima, al suelo y a las preexistencias

En la planificación del jardín hay que tener en cuenta la insolación y protección de viento para cada especie,  pensar, por ejemplo, en poner árboles de hoja caduca al lado poniente de la casa (durante el verano nos darán sombra y en invierno nos entrará bien el sol).

Crear zonas de sombra mediante setos, árboles o pérgolas, es una solución sencilla para reducir las necesidades de riego de algunas plantas, ya que se baja la temperatura y disminuye la evaporación del agua.

La elección de las plantas siempre ha de estar sujeta al tipo de suelo y nunca cambiar el suelo por el tipo de plantas. El cultivo en macetas es una buena alternativa para plantas que no puedan crecer en el tipo de suelo de nuestro jardín.

También hay que tratar de conservar los árboles y arbustos presentes en el terreno y minimizar los movimientos de tierra, aprovechando inteligentemente los desniveles según los usos del jardín.

2. Actitud permanente de ahorro de agua

En primer lugar hay que seleccionar las  especies más adecuadas, autóctonas adaptadas al clima o xerojardineria (especies resistentes a condiciones climáticas duras).

Es recomendable minimizar el uso de césped y usar variedades de céspedes de bajo consumo, que cada vez son más comunes. Una pradera no tiene que estar verde todo el año, al igual que algunos árboles no tienen hojas en invierno…

Es fundamental emplear métodos de riego eficientes por ejemplo por goteo, aplicable incluso para céspedes en lugar de aspersores ahorrando hasta un 40% del consumo. Los sistemas de control del programador de riego mediante sensores pluviométricos, de humedad y de temperatura, que dosifican el riego necesario, son una excelente solución para incrementar aun más el ahorro de agua.

Y como no, es una perfecta opción el aprovechar el agua de lluvia mediante depósitos de acumulación, o usar aguas grises, si es que se dispone de conexión municipal o de sistema de depuración doméstica.

Por último, y muy interesante es el usar acolchado (“mulch”, por ejemplo corteza de pino o áridos tipo grava volcánica o gravilla de río) sobre la superficie de plantación.  No sólo ahorra agua sino que también evita la aparición de malas hierbas, genera orden, además de añadir calidad al diseño.

3. Gasto mínimo de recursos energéticos

La utilización de bombillas de bajo consumo, leds, y los sensores de presencia en zonas del jardín o zonas de paso son una fuente de ahorro de energía.

Y actualmente, encontramos en el mercado soluciones de gran variedad de diseños de lámparas alimentadas con energía solar, que evitan una instalación complicada y aportan una luz muy agradable.


En general la domótica aplicada al jardín nos puede ayudar en todos los sentidos, pero también podemos ahorrar energía en el mantenimiento y el uso de maquinaria minimizando las zonas de siega y eligiendo especies que necesiten poca poda.

Así pues un buen diseño inicial nos puede ayudar a reducir considerablemente los gastos de mantenimiento de nuestro jardín.

Autor: Eva Vidal Mateu, paisajista en Plan Reforma

Eva Vidal Mateu es Ingeniera Informática y Máster Universitario en Paisajismo por la ETSAB (Barcelona). Después de años de carrera en multinacionales en gestión de proyectos y de colaboraciones en la Generalitat de Catalunya, ha canalizado su carácter emprendedor y su pasión por el paisaje en crear su propio estudio de paisajismo “Taller de Paisatge” cerca de Barcelona.

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