Miguel Ángel tiene una empresa de reformas que iba y va bien. Hace unos años usaba Excel. Hasta que llegó un momento que “sintió” que necesitaba “algo” mejor. No sabía el qué. Conocía Presto, pero sabía que eso se le quedaba grande para el tipo de obras que hacían.
Sí hacían reformas integrales, sí tenían un equipo, pero necesitaba algo distinto.
Empezó a buscar y conoció STIMAT.
El resto de la historia la cuenta él mismo. Si tú también dudas de si quedarte con Excel o dar el paso, escucha a Miguel Angel.
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