Juan se define como “de la vieja escuela”. Literalmente “Yo era anti-programas de presupuestos”. Hasta que su jefe le impuso STIMAT. Al principio él se resistía al cambio (algo muy típico de los de la vieja escuela). Pero poco a poco empezó a ver que ya no tenía que repetir las partidas cada vez, ni sumar los totales en cada cambio.
Se enamoró de STIMAT.
Si tú también crees que jamás te apañarás con un programa, no nos hagas caso a nosotros, escucha a Juan.
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