¡El Empire State Building ya es un edificio eficiente!

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Los edificios son el eje sobre el que pivotan nuestras vidas. Su diseño, imagen, sensación y sus características técnicas no influyen, solamente, en nuestra productividad, bienestar, humor o interacciones con los demás, sino que, también, definen cuánta energía se consume, tanto en su interior para crear un ambiente agradable, como en su entorno.

Los edificios son, en nuestro país, responsables del 40% de las emisiones de CO2.

Renovar edificios a altos estándares de eficiencia favorece, además de la reducción de las facturas energéticas, la mitigación del cambio climático y mejoras en nuestra calidad de vida.

El parque edificado existente es muy masivo frente a los edificios de nueva construcción y, la mayor parte de los edificios existentes seguirá en pie en las próximas décadas. Además, la rehabilitación energética se posiciona cómo la solución más eficiente tanto económica como ambientalmente para reducir el impacto global de la edificación.

Un ejemplo de éxito en la mejora de la eficiencia energética en edificios existentes, importante por su gran fama mundial, es el Empire State Building en la ciudad de Nueva York

El edificio, de 102 pisos de altura, puede añadir ya, a su lista de virtudes, la de la eficiencia energética. El proyecto fue motivado por el binomio coste-efectividad en las inversiones de este tipo.

Un consorcio de empresas formado por The Clinton Initiative, Jones Lang LaSalle, Rocky Mountain Institute, Johnson Controls Inc. y  el Empire State Building Operation participaron en la reforma que se llevó a cabo en 2010.

Desde entonces, gracias a la instalación de un sistema de control, se ha realizado un monitoreo continuado de los consumos del edificio y mediante un protocolo de medida y verificación, se ha demostrado una reducción del consumo de energía de un 38% .

Las actualizaciones consistieron en cambios de ventanales y cambios en los sistemas de calefacción, ventilación y refrigeración. Se realizaron también actuaciones a nivel de iluminación y se formó a los usuarios habituales del edificio.

La reducción en los costes de explotación del edificio es muy interesante, sin embargo, se ha detectado, también, una mejora importante en el nivel de confort térmico de los usuarios.

¡Que un icono como el Empire State Building consiga estos resultados debe ser una inspiración para el resto del mundo!

FUENTE: www.infolink.com.au

 

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